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Domingo Pentecostés: 15/04/2016

Domingo Pentecostés: 15/04/2016

Texto del Evangelio (Jn 20, 19-23):

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Mes de Abril de 2016

Mes de Abril de 2016

  1. Ha estallado la Pascua que con sus celebraciones nos arrastra hacia el gozo de la vida plena en Jesucristo. Desde este Templo jubilar del Tibidabo nos sentimos unidos a toda la Iglesia y la Congregación Salesiana, que después de una seria reflexión en el Capítulo Provincial, queremos caminar con Don Bosco hacia la nueva evangelización. Pedimos fortaleza en el amor, para que los salesianos seamos testimonios fehacientes de Cristo resucitado ante los jóvenes de esta generación.
  1. Soy italiano y vivo en Barcelona, he tenido relación con una chica y, aunque está se rompió, encontré trabajo y me he quedado aquí. Estudié en los salesianos y me encantaría volver a conectar con ellos. Vivo al pie de la montaña y he subido caminando”, nos dice un joven que no para de hablarnos de su educación cristiana y que ahora ya vuelve a ir a la iglesia. Pedimos por los antiguos alumnos salesianos, para que Don Bosco les conceda la gracia de vivir con espíritu cristiano.
  1. Tres jóvenes salen del despacho parroquial en donde han inscrito a sus pequeños para ser bautizados. Al explicarles un poco la historia del Templo, nos escuchan durante un buen rato. Se nota que son católicos y tienen convicciones cristianas. Pedimos por los jóvenes matrimonios que bautizan a sus hijos, para que sean conscientes que tendrán que crecer en la fe que les dará sentido a sus vidas.

  2. Hemos subido por el pequeño, porque cuando ve el templo iluminado, nos dice que quiere ir allí”, nos dice una familia de Badalona que se pasea por la cripta con su pequeño muy contento. Ante la pila de agua bendita su madre lo bendice con la señal de la cruz y el niño se despide de nosotros. Pedimos por los niños, para que vayan abriéndose con sencillez a la relación con Dios, su Padre del cielo.
  1. Una joven contempla la gran talla de Jesús crucificado. Al preguntarle el por qué no tiene la herida del costado, se queda pensativa Le hacemos notar en los ojos abiertos, señal que todavía está vivo, en agonía terrible, cargando con todos los pecados de la humidad. La joven se queda parada y respira como si algo le hubiera afectado interiormente. Luego nos dice que es mejicana y religiosa. Pedimos por todos los que en estos días de Semana Santa hemos contemplado el rostro desfigurado de Jesús clavado en la cruz, para que nos sintamos redimidos por su amor.
  1. Somos de Brasilia, allí hay una iglesia muy grande dedicada a Don Bosco”, nos dice una pareja después de escuchar con atención la historia del Tibidabo y el Templo. Pedimos por la obra salesiana profetizada por el mismo Don Bosco en Brasilia.
  1. Dos muchachos jóvenes entran en la cripta y enseguida hacen una genuflexión.. Al acercarnos, les señalamos la capilla de la adoración donde está expuesto el Santísimo, y enseguida entran a rezar. Nos alegramos al ver juventud inglesa cristiana convencida. Pedimos por los jóvenes cristianos ingleses para que sean fuertes en la fe.
  1. Me llamo Tabitá”, nos dice la pequeña que nos visita con el abuelo. Le cuesta darnos la mano, quizá por miedo a recordar experiencias de su vida. Cuando no la miramos, se arrodilla con el abuelo ante el gran crucifijo de la cripta. Pedimos por los pequeños que tan sensibles son a la religión, para que lleguen a conocer a Jesús y se sientan queridos por él.
  1. Una adoradora nos llama desde Madrid para darnos la noticia del sacerdote que acompañaba a las religiosas de la madre Teresa de Calcuta que asesinaron, y a él le crucificaron el viernes santo como Jesús. Conmovidos, pedimos el perdón de Dios para los que asesinando y torturando a los cristianos se creen honrar a Dios.
  1. En 1966 cuando tenía 16 años ya vine al Tibidabo”, nos dice el señor de la pareja ya mayor que nos visita, cuando le indicamos los mosaicos. Pedimos las bendiciones del Sagrado Corazón de Jesús para todas las personas que alguna vez han subido a este Templo.
  1. Casi cada semana nos visitan grupos de abuelos de la agencia Novotours. La mayoría escuchan la historia del Templo que les encanta, aunque algún guía lo quiere hacer él mismo. Pedimos la alegría del corazón y la paz del espíritu para los abuelos que nos visitan.
  1. Aquí se respira paz”, nos dice la señora de Austria que acompaña a un grupito de chicas jóvenes que visitan la cripta. Entre el silencio y la belleza están encantadas. Pedimos por los jóvenes australianos, para que les alcance la fe que Dios Padre quiere, que por Jesús, llegue a todos.

  2. *Once jóvenes de la parroquia de Santa Teresita del niño Jesús con su párroco y catequistas, suben un sábado por la mañana para ganar el jubileo. Rezan en la capilla del Santísimo y, ante la imagen de San José, cantan su fe. Luego pasan la jornada en las dependencias de la Residencia. Seguimos pidiendo la fortaleza en la fe para todos los peregrinos que suben para ganar el jubileo de la Misericordia..
  1. Vosotros no sois católicos”, les decimos a una pareja al salir de la capilla. ¿Cómo lo ha sabido? Se veía que no erais conscientes de que estabais ante Jesús sacramentado. Luego proseguimos un largo diálogo. Nos sorprendió tratar con gente sencilla y buena pero que no ha llegado a conocer a Jesús. Pedimos por todos ellos, para que puedan pasar, de conocer a Dios como una idea, a Jesús Dios encarnado entre nosotros.
  1. También suben doce muchachos/as de la parroquia de la “Mare de Déu dels Desamparats” de Hospitalet con su párroco. Rezan, entran en la capilla de la adoración, y algunos se confiesan. Luego, por ser un día lluvioso, van a la sala de juegos para comer el bocadillo. Pedimos la protección del Señor sobre los niños y jóvenes de esta parroquia que han subido a ganar el jubileo.
  1. Antes de ir a dormir salgo a la ventana y saludo al Sagrado Corazón que veo desde mi casa”, nos dice una señora mayor, que no es la única que lo hace. Queremos presentar al Señor los 4 millones de personas que calculamos viven alrededor de esta montaña y pueden ver iluminado el Templo por la noche, para que suscite en ellos la firmeza en la fe.
  1. Al joven de una pareja le hace gracia el letrero: “Sacramento de la reconciliación” con un timbre al lado y hace ademán de pulsarlo. Al verlo, le decimos que luego se tendrá que confesar de verdad. El joven se asusta y sonríe, lo que aprovechamos para informarle de que hay jóvenes que se confiesan. Pedimos por todas las personas que vendrán a confesarse en este Año Santo del Jubileo.
  1. Llevo 20 años aplicando una misa por mi esposo difunto, si no lo necesita, él ya se la aplicará a otro”, nos dice una adoradora nocturna al darnos la limosna como cada mes. Pedimos por los cristianos, para que seamos conscientes de la importancia de la oración por los vivos y difuntos.
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  1. *Las parroquias del arciprestazgo del Valle de Hebrón, suben al Tibidabo un domingo por la mañana con tres autocares, para ganar el jubileo de este año santo. Entran cantando por la puerta santa, rezan, escuchan una charla y celebran la Eucaristía solemne, con cuatro confesores que les atienden. Nos alegramos al ver su devoción. Pedimos al Sagrado Corazón de Jesús que bendiga a todos los feligreses de estas parroquias.
  1. Ellos son cristianos y están preocupados por la imagen de su país que dan los medios de comunicación”, nos dice la guía del grupo de Irán que nos visita. Les explicamos algo de la historia que la guía narra en inglés a su guía, que lo traduce al iranés. Se pasan un buen rato dentro de la cripta. Al despedirse nos dan las gracias por haberlos acogido. Pedimos por esta gran nación en que los cristianos están seriamente perseguidos, para que el Señor les conceda ser fuertes en la fe y poder vivir en paz y dignidad.
  1. Al joven de una pareja le hace gracia el letrero del “Sacramento de la reconciliación” con un timbre al lado y hace ademán de pulsarlo. Al verlo, le decimos que luego se tendrá que confesar de verdad. El joven se asusta y sonríe, lo que aprovechamos para informarle de que hay jóvenes que se confiesan. Pedimos por todas las personas que entrarán para confesarse en este Año Santo del Jubileo.
  1. ¿Podrían rezar por Manel, padre de familia que está agonizando y deja 4 hijos? Nos dice un señor al ir a entrar en la capilla del Santísimo. Enseguida lo incluímos en las intenciones de misa. Pedimos para que el Señor conforte a Manuel en estos momentos de su vida, y a su familia la fortalezca con la esperanza de la vida eterna.

  2. Un grupo de fieles de la parroquia de San Pere de las Puelles sube para ganar el Jubileo y pasar el día con nosotros: celebran la Eucaristía, comen en la Residencia, escuchan la historia del Templo, suben a lo más alto incluso los viejecitos, rezan en la capilla de la adoración, visitan la Exposición de la Santa Sábana de Turín, y contentos se despiden. Pedimos la bendición de Mª Auxiliadora, para que la gracia recibida fructifique en sus corazones.
  1. Somos un grupo del INSERSO que nos hemos quedado en la cripta para verla mejor, la guía apenas nos ha explicado nada”, nos dice el grupito de señoras que se pasea lentamente observándolo todo; también entran en la capilla de la adoración para rezar. Pedimos por todos los grupos de personas mayores que nos visitan, para que la belleza y la historia les abran el corazón al agradecimiento por la vida.
  1. Al hablar con dos viejecitas de unos 80 años que suben a la adoración el 2º viernes de cada mes, vemos que se puede vivir la vejez con gozo y paz. Eso sí, están preocupadas por sus hijos y nietos porque ven que no siguen el camino cristiano que ellas quisieran. Pedimos por los ancianos, para que vivan en paz y amor, y sean conscientes de que con la oración pueden ayudar mucho a sus familiares.
  1. Mi esposa murió hace dos años, ahora vivo solo y le pido al Señor que me dé otra esposa cariñosa y con fe”, nos dice un señor hispanoamericano de unos 50 años que sube amenudo al Templo y pasa largos ratos en la capilla del Santísimo. Pedimos por los hispanoamericanos que viven en Cataluña, para que conserven su fervor religioso y el Sagrado Corazón de Jesús les proteja de todo mal.
  1. Un señor nos hace preguntas sobre los mosaicos de la cripta. Luego nos dice con voz flojita que es de Turquía. Le impresiona lo que está viendo, y el sentido de la vida que ve tenemos los cristianos. Pedimos por Turquía y el serio problema de los refugiados, para que se dé la paz y la concordia entre todos sus habitantes.

  2. Soy de Rumanía pero vivo en Ibiza y he venido a Barcelona para arreglar unos papeles”, nos dice un joven que ha entrado en la cripta como asustado. Hablamos con él, que escucha con agrado la historia del Tibidabo y que todo le parecía nuevo. Pedimos por los jóvenes rumanos que buscan un sitio en esta sociedad, para que el Señor les conceda vivir una situación estable a la que tienen derecho.
  1. Dos muchachas universitarias, una china y otra musulmana, escuchan con interés la historia del Templo y de la adoración perpetua. Una entra en la capilla de la adoración en donde está quieta, y sale contenta. Al final nos preguntan cómo se puede ser cristiano. Les indicamos que recen a su manera y vivan con los ojos abiertos a las cosas que les pasan, porque Dios mismo, en Jesús, les está buscando a ellas. No nos cansamos de pedir por los jóvenes, para que vivan abiertos a la gracia de Dios que actúa en los acontecimientos.

  2. .“Al final he podido reunir a los abuelitos y les he llevado a la capilla de la Residencia. Cada uno ha hecho una petición, luego hemos rezado un padrenuestro y encendido una velita para que no tengan inquietud en su alma. Nos hemos dado la paz y hemos salido contentos. Ha sido difícil porque algunas compañeras no lo veían bien”, nos dice una trabajadora de la Residencia de ancianos. A ella no le preocupa alguna enfermera que se le ría. Pedimos por los abuelos que están en su último tramo de su vida, para que se sientan protegidos por el cielo, y que los cristianos sepamos ofrecer ayuda espiritual a los que lo necesitan.
  1. El jueves santo cuatro muchachos jóvenes se confiesan uno tras otro, luego escuchan la historia del Templo y, contentos, suben a los pies de la imagen de Sagrado Corazón. Pedimos por los jóvenes, que tantas veces están desorientados, para que encuentre fortaleza en Jesús y su lugar en esta sociedad.
  1. He venido aquí para cumplir una promesa: estaba parado, se lo pedí al Señor, ahora trabajo y he subido al Tibidabo para darle gracias”, nos dice un joven padre de familia con su pequeña en brazos. Pedimos por las parejas jóvenes, para que puedan encontrar un trabajo digno y no desfallezcan en su fe.
  1. Un grupo de “Cristi fidelis laici” ha subido a rezar el día de San José, conmovido por un miembro de su grupo que había fallecido aquella misma madrugada. Salen en completo silencio. Pedimos por él y por todos los fieles difunto, para que San José les abra las puertas del cielo.
  1. Aquí es donde se arregla todo, lástima que a los políticos no hay quien los entienda”, nos dice al entrar en la capilla del Santísimo, una señora del grupo que nos visita. Pedimos por España que está sufriendo una gran desorientación política, para que el Señor nos conceda unos gobernantes honrados y leales.
  1. Dos muchachos entran con su abuelo en la cripta, el cual toca el agua bendita y con toda normalidad les hace la señal de la cruz en la frente mientras siguen paseándose en la cripta. Nos alegra este signo del abuelo que los nietos aceptan con simplicidad. Pedimos por los abuelos cristianos, para que sean conscientes de lo mucho que pueden ayudar a los nietos en su camino cristiano.
  1. Estamos dándole gracias al Señor porque yo estaba paralizada de medio cuerpo, sin poder moverme, y no tenía solución. Le pedí a la Virgen Santísima que me curara y ahora vengo caminando restablecida del todo”, nos dice una señora emocionada, que con su hija, están rezando ante la imagen de la Virgen de Montserrat. Nos piden si pueden traer flores. Presentamos al Señor al pueblo catalán, para que sepamos invocar a la Virgen de Montserrat, para que nos dé la fortaleza en la fe.
  1. Una pareja de casados, con su hija mayor que ya no vive en casa, aparecen muchos domingos después de cerradas las puertas de la cripta. Encargan una hora de luz y rezan en la penumbra de la iglesia en completo silencio. Al cabo de un rato regresan a casa en paz. Alguna vez nos interesamos por sus hijas que conocemos. Pedimos por nuestros vecinos, para que sepan valorar el tener cerca este Templo.
  1. El “Movimiento Juan XXII de Barcelona sube a pasar tres días de retiro en la Residencia del Templo. Casi todos son jóvenes que nos edifican por su recogimiento y su alegría. Pedimos por todos ellos para que sean fuertes en la fe.
El arzobispo de Barcelona presidió en el Templo del Tibidabo la Misa de clausura del Congreso “Cor Jesu vultus misericordiae”.

El arzobispo de Barcelona presidió en el Templo del Tibidabo la Misa de clausura del Congreso “Cor Jesu vultus misericordiae”.

En el Templo Expiatorio del Tibidado, el arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella presidió la Eucaristía final del Congreso “Cor Iesu, vultus Misericordiae” celebrado estos días en la Ciudad Condal y que se ha centrado en las enseñanzas de Santa Teresa del Niño Jesús sobre el Amor Misericordioso de Dios.

El arzobispo de Barcelona invitó a tomar como modelos para seguir este camino a Santa Teresita del Niño Jesús y a sus padres para ser apóstoles de la Misericordia. La presencia de sus reliquias en esta Misa y en todos los actos del Congreso se ha convertido en un reclamo para muchos fieles.

A lo largo de estos días se han tenido diversas celebraciones en la Basílica de la Mercé, en la Balmesiana, y el domingo de la Misericordia, la Misa de clausura en el Templo del Tibidabo

El Congreso ha tenido como coordinador al doctor Enrique Martínez, secretario de la Institución Balmesiana y ha sido convocado por el Apostolado de la Oración, Instituto Santo Tomás (Balmesiana), Templo del Sagrado Corazón (Tibidabo), Basílica de Nuestra Señora de la Mercé de Barcelona, el Instituto Internacional del Corazón de Cristo y Aulas de Teología del Corazón de Jesús de Toledo y Getafe.

Este Congreso “Cor Jesu vultus misericordiae” ha vuelto a convertir a la ciudad de Barcelona en un referente espiritual en el culto y la devoción al Corazón de Jesús, rostro de la Misericordia del Padre.

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Domingo III C de Pascua: 10/04/2016

Domingo III C de Pascua: 10/04/2016

Texto del Evangelio (Jn 21,1-19):

En aquel tiempo, se apareció Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Al oír Simón Pedro que era el Señor se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Esta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Después de haber comido, dice Jesús a Simón Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis corderos». Vuelve a decirle por segunda vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?». Le dice él: «Sí, Señor, tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas». Le dice por tercera vez: «Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?». Se entristeció Pedro de que le preguntase por tercera vez: «¿Me quieres?» y le dijo: «Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero». Le dice Jesús: «Apacienta mis ovejas. En verdad, en verdad te digo: cuando eras joven, tú mismo te ceñías, e ibas adonde querías; pero cuando llegues a viejo, extenderás tus manos y otro te ceñirá y te llevará adonde tú no quieras». Con esto indicaba la clase de muerte con que iba a glorificar a Dios. Dicho esto, añadió: «Sígueme».

Sábado de la octava de Pascua: 02/04/2016

Sábado de la octava de Pascua: 02/04/2016

Texto del Evangelio (Mc 16, 9-15):

Jesús resucitó en la madrugada, el primer día de la semana, y se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a comunicar la noticia a los que habían vivido con Él, que estaban tristes y llorosos. Ellos, al oír que vivía y que había sido visto por ella, no creyeron. Después de esto, se apareció, bajo otra figura, a dos de ellos cuando iban de camino a una aldea. Ellos volvieron a comunicárselo a los demás; pero tampoco creyeron a éstos. Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de corazón, por no haber creído a quienes le habían visto resucitado. Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación».

Viernes de la octava de Pascua: 01/04/2016

Viernes de la octava de Pascua: 01/04/2016

Texto del Evangelio (Jn 21, 1-14):

En aquel tiempo, se manifestó Jesús otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Se manifestó de esta manera. Estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los de Zebedeo y otros dos de sus discípulos. Simón Pedro les dice: «Voy a pescar». Le contestan ellos: «También nosotros vamos contigo». Fueron y subieron a la barca, pero aquella noche no pescaron nada.

Cuando ya amaneció, estaba Jesús en la orilla; pero los discípulos no sabían que era Jesús. Díceles Jesús: «Muchachos, ¿no tenéis pescado?». Le contestaron: «No». Él les dijo: «Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis». La echaron, pues, y ya no podían arrastrarla por la abundancia de peces. El discípulo a quien Jesús amaba dice entonces a Pedro: «Es el Señor». Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se puso el vestido —pues estaba desnudo— y se lanzó al mar. Los demás discípulos vinieron en la barca, arrastrando la red con los peces; pues no distaban mucho de tierra, sino unos doscientos codos.

Nada más saltar a tierra, ven preparadas unas brasas y un pez sobre ellas y pan. Díceles Jesús: «Traed algunos de los peces que acabáis de pescar». Subió Simón Pedro y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: ciento cincuenta y tres. Y, aun siendo tantos, no se rompió la red. Jesús les dice: «Venid y comed». Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: «¿Quién eres tú?», sabiendo que era el Señor. Viene entonces Jesús, toma el pan y se lo da; y de igual modo el pez. Ésta fue ya la tercera vez que Jesús se manifestó a los discípulos después de resucitar de entre los muertos.

Jueves de la octava de Pascua (31/03/2016)

Jueves de la octava de Pascua (31/03/2016)

Texto del Evangelio (Lc 24, 35-48):

En aquel tiempo, los discípulos contaron lo que había pasado en el camino y cómo habían conocido a Jesús en la fracción del pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando Él se presentó en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros». Sobresaltados y asustados, creían ver un espíritu. Pero Él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué se suscitan dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies; soy yo mismo. Palpadme y ved que un espíritu no tiene carne y huesos como veis que yo tengo». Y, diciendo esto, les mostró las manos y los pies. Como ellos no acabasen de creerlo a causa de la alegría y estuviesen asombrados, les dijo: «¿Tenéis aquí algo de comer?». Ellos le ofrecieron parte de un pez asado. Lo tomó y comió delante de ellos.

Después les dijo: «Éstas son aquellas palabras mías que os hablé cuando todavía estaba con vosotros: ‘Es necesario que se cumpla todo lo que está escrito en la Ley de Moisés, en los Profetas y en los Salmos acerca de mí’». Y, entonces, abrió sus inteligencias para que comprendieran las Escrituras, y les dijo: «Así está escrito que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día y se predicara en su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas».

Miércoles de la octava de Pascua (30/03/2016)

Miércoles de la octava de Pascua (30/03/2016)

Texto del Evangelio (Lc 24, 13-35):

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.

Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?». Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?». Él les dijo: «¿Qué cosas?». Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería Él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que Él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a Él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?». Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre Él en todas las Escrituras.

Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando.

Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero Él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?». Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!». Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.

Martes Octava de Pascua (29 marzo 2016)

Martes Octava de Pascua (29 marzo 2016)

Texto del Evangelio (Jn 20, 11-18):

En aquel tiempo, estaba María junto al sepulcro fuera llorando. Y mientras lloraba se inclinó hacia el sepulcro, y ve dos ángeles de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies. Dícenle ellos: «Mujer, ¿por qué lloras?». Ella les respondió: «Porque se han llevado a mi Señor, y no sé dónde le han puesto». Dicho esto, se volvió y vio a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús. Le dice Jesús: «Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?». Ella, pensando que era el encargado del huerto, le dice: «Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo me lo llevaré». Jesús le dice: «María». Ella se vuelve y le dice en hebreo: «Rabbuní», que quiere decir “Maestro”». Dícele Jesús: «No me toques, que todavía no he subido al Padre. Pero vete donde mis hermanos y diles: ‘Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios’». Fue María Magdalena y dijo a los discípulos que había visto al Señor y que había dicho estas palabras.

Lunes de la Octava de Pascua (28/03/2016)

Lunes de la Octava de Pascua (28/03/2016)

Texto del Evangelio (Mt 28, 8-15):

En aquel tiempo, las mujeres partieron a toda prisa del sepulcro, con miedo y gran gozo, y corrieron a dar la noticia a sus discípulos. En esto, Jesús les salió al encuentro y les dijo: «¡Dios os guarde!». Y ellas se acercaron a Él, y abrazándole sus pies, le adoraron. Entonces les dice Jesús: «No temáis. Id, avisad a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Mientras ellas iban, algunos de la guardia fueron a la ciudad a contar a los sumos sacerdotes todo lo que había pasado. Estos, reunidos con los ancianos, celebraron consejo y dieron una buena suma de dinero a los soldados, advirtiéndoles: «Decid: ‘Sus discípulos vinieron de noche y le robaron mientras nosotros dormíamos’. Y si la cosa llega a oídos del procurador, nosotros le convenceremos y os evitaremos complicaciones». Ellos tomaron el dinero y procedieron según las instrucciones recibidas. Y se corrió esa versión entre los judíos, hasta el día de hoy.

Domingo de Pascua, Resurrección del Señor (27 marzo 2016)

Domingo de Pascua, Resurrección del Señor (27 marzo 2016)

Texto del Evangelio (Jn 20, 1-9):

El primer día de la semana va María Magdalena de madrugada al sepulcro cuando todavía estaba oscuro, y ve la piedra quitada del sepulcro. Echa a correr y llega donde Simón Pedro y donde el otro discípulo a quien Jesús quería y les dice: «Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde le han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo, y se encaminaron al sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió por delante más rápido que Pedro, y llegó primero al sepulcro. Se inclinó y vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llega también Simón Pedro siguiéndole, entra en el sepulcro y ve las vendas en el suelo, y el sudario que cubrió su cabeza, no junto a las vendas, sino plegado en un lugar aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado el primero al sepulcro; vio y creyó, pues hasta entonces no habían comprendido que según la Escritura Jesús debía resucitar de entre los muertos.

Sábado Santo, Vigilia Pascual en la Noche Santa: 26/03/2016

Sábado Santo, Vigilia Pascual en la Noche Santa: 26/03/2016

Evangelio según San Lucas 24, 1-12.
El primer día de la semana, al amanecer, las mujeres fueron al sepulcro con los perfumes que habían preparado.
Ellas encontraron removida la piedra del sepulcro
y entraron, pero no hallaron el cuerpo del Señor Jesús.
Mientras estaban desconcertadas a causa de esto, se les aparecieron dos hombres con vestiduras deslumbrantes.
Como las mujeres, llenas de temor, no se atrevían a levantar la vista del suelo, ellos les preguntaron: “¿Por qué buscan entre los muertos al que está vivo?
No está aquí, ha resucitado. Recuerden lo que él les decía cuando aún estaba en Galilea:
‘Es necesario que el Hijo del hombre sea entregado en manos de los pecadores, que sea crucificado y que resucite al tercer día'”.
Y las mujeres recordaron sus palabras.
Cuando regresaron del sepulcro, refirieron esto a los Once y a todos los demás.
Eran María Magdalena, Juana y María, la madre de Santiago, y las demás mujeres que las acompañaban. Ellas contaron todo a los Apóstoles,
pero a ellos les pareció que deliraban y no les creyeron.
Pedro, sin embargo, se levantó y corrió hacia el sepulcro, y al asomarse, no vio más que las sábanas. Entonces regresó lleno de admiración por lo que había sucedido.