«El Tibidabo, como Templo Nacional Expiatorio, tiene la misión de propagar la idea expiatoria y reparadora, sobre todo por medio del culto a la Eucaristía y el sacrificio o austeridad de vida, en sentido universalista y social.» El Tibidabo, en principio, acepta todas las formas de dicha devoción pero se ha fijado en una especial: la expiación y reparación. Le corresponde según el voto del Congreso Eucarístico Internacional de Madrid, que lo declaró nacional y expiatorio. El espíritu de expiación fue como el origen y razón de ser de la devoción al Corazón de Jesús. Lo dijo el Papa Pío XI: «El espíritu de expiación y reparación ocupó siempre de modo particular el primero y principal lugar en la devoción al Corazón de Jesús» (Miserentissimus Redemptor). Esta misma idea ha llevado a los grandes devotos del Sagrado Corazón de Jesús, dice Santa Margarita María, a los más sublimes actos de reparación. Jesucristo quiere reinar, pero para ello es preciso que los hombres reparen antes sus desviaciones. Quien peregrina al Tibidabo, lo hace pensando que en Barcelona, en Cataluña, en España y en el mundo se peca y que el Corazón Divino exige expiación y seria reparación. Para llegar a este fin, expiar por los pecados, el Tibidabo toma ejemplo de Montmartre, el Templo Expiatorio Francés que nació para expiar y expió y sigue expiando, sobre todo con el culto a la Eucaristía. Desde 1883 no se ha reservado el Santísimo ni siquiera durante la guerra. El Tibidabo quiere ser también un foco de expiación por medio del culto a la Eucarístia. Desde 1951 se vienen celebrando en el Tibidabo las Misas de expiación. Se celebra al menos una cada día. Su estipendio es fruto de algún sacrificio o privación. Muchas almas buenas entregan la limosna para una Misa y, olvidando sus intereses particulares, la ofrecen en expiación por los pecados. Su generosidad las lleva al sacrificio. En el Tibidabo la adoración perpetua –día y noche– empezó de un modo oficial el 31 de Diciembre de 1951, como preparación al Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona. Desde entonces se viene celebrando esta adoración perpetua. Tú, puedes ser también un adorador que una hora al mes si participas con esta Adoración perpetua del Tibidabo y haces realidad esta misión de expiación y sacrificio.