Hoy, como ayer, la Iglesia tiene necesidad absoluta de cristianos que adoren al Divino Sacramento en espíritu y verdad.
Pablo VI

Gozosa realidad

La noche del 18 de junio de 1966 se inauguró en el Templo Expiatorio del Tibidabo, la Adoración Perpetua al Santísimo Sacramento. Desde entonces se suceden ininterrumpidamente grupos de personas dispuestas a adorar al Señor, darle gracias, darle la gloria que le corresponde, pedirle gracias para los suyos, para la Iglesia, para todos los hombres, expiar, reparar…

Dos clases de Adoradores

  • Adoradores Diurnos:Son los que suben al Tibidabo durante el día para hacer una hora de adoración, una vez al mes, el día y hora que mejor se acomoda a sus circunstancias y a las necesidades de la Adoración.
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  • Adoradores Nocturnos:Son los que suben al Tibidabo una noche al mes, para participar en la Adoración formando parte de un grupo o turno, distribuidos de modo que, pasando una hora de Adoración durante la noche, aseguren la Adoración una noche al mes.

    El día señalado, un autocar va a buscar a los Adoradores al lugar convenido a las 10,30 de la noche para subirlos al Tibidabo, si no suben con su coche particular.

    Llegados al Tibidabo, tiene lugar una breve reunión para un cambio de impresiones, organizar el orden y detalles de la Adoración. A continuación se celebra la Santa Misa, terminada la cual empiezan los turnos de Adoración, que terminan con la oración litúrgica de la mañana.

    Existen unas celdas bien dispuestas para que los Adoradores puedan descansar las horas libres. También hay una sala de estar con butacas para los que quieran pasar un rato de conversación fraternal con los compañeros.

    Terminada la oración de la mañana, a las seis horas, el mismo autocar los baja al lugar de origen.

    Ventajas:

    La Adoración Nocturna proporciona un trato profundo con el Señor en el silencio de la noche. Bien hecha, es fuente de paz, serenidad y alegría.
    Es como un retiro espiritual, donde recibimos nuevas fuerzas, reponiendo las energías que, casi sin darnos cuenta, vamos perdiendo en las luchas diarias que nos presenta la vida.
    Quien participa con fe y amor en la Adoración Nocturna disfruta de la satisfacción que le proporciona la intimidad con Dios y la convivencia con los hermanos Adoradores.
    El sacrificio que supone el dejar una noche al mes la familia, y las comodidades del propio hogar, queda largamente compensado.
    Por ello te invitamos a hacer la prueba sin ningún compromiso, una noche, a ti que sientes la necesidad de un diálogo más intenso con Cristo.

    Más información sobre la adoración nocturna.

Si te animas a tomar parte, en la Adoración Diurna o Nocturna, ponte en contacto con nosotros.
Anímate, no te quedes ahí parado, te estamos esperando!